viernes, 14 de marzo de 2014

La calidad convertida en serie


True Detective   







La mayoría de los que miramos series, sabe que si hay un canal que ofrece cosas que como mínimo son buenas, es HBO. Todos los productos de esta emisora destilan una calidad y factura cuidada hasta el más mínimo detalle. No por nada cuando nos enteramos que estaban preparando un policial, con Woody Harrelson y el ascendente Matthew la mayoría afilamos los colmillos. Creo que nos quedamos cortos.

Rust y Marty fueron compañeros detectives en los 90 en la costa de Luisiana. Pese a sus diferentes personalidades, hacían buen equipo, pero la llegada de un caso del homicidio de una prostituta, con tintes a pertenecer a un asesino serial, cambiara la vida de ambos para siempre. A lo largo de diecisiete años veremos como Rust y Marty siguieron con sus vidas, distanciándose, pero siempre con aquel caso a medio resolver carcomiéndoles la cabeza.

Seguramente la mayoría que no sigue muchas series pensara “¿Otra más de policías?”. Si, si bien la pantalla chica esta superpoblada de casos policiales (al grado de la estupidez de que existe la misma serie pero en diferentes ciudades), esta logra diferenciarse de las demás. Ahí está uno de sus aciertos.

Acá no hay casos sueltos por capítulos como suele pasar en CSI, si no que durante los ocho episodios que dura la tira, se nos cuenta un único proceso de investigación, que a medida que sea develado por el espectador y los protagonistas, veremos que es mucho más amplio de lo que suponía.

El otro acierto es el que acabo de nombrar. El punto de vista de toda la emisión siempre es el de Marty y Rust, jamás, JAMAS vemos que les pasa a los otros personajes (pese a que esta la familia de Marty por ej). Así que toda información nueva que tengamos, es la misma que tienen los protagonistas
.
¿Se preguntaran que suma eso a la construcción? Bastante. Una cosa es saber cómo muere la víctima y ver como el caso avanza uniendo hilos hacia el final que ya sabemos. Muy distinto es cuando nosotros mismos compartimos el misterio y desmarañamos la trama con los actores principales.

Que quizás ellos sean el mayor punto de calidad de la propuesta. Woody Harrelson es un buen actor, que pese a haber participado en varias grandes películas, nunca fue una estrella consagrada del cine. Matthew McConaughey en cambio era un actor de mierda, que se dio cuenta a tiempo que no podía hacer siempre de galán, y le dio un giro total a su carrera. Ahora, si tenemos un buen actor que siempre rinde, y otro que demostró con creces que si quería era un actorazo; imagínense el nivel actoral de la emisión.

También tengo que mencionar al guionista Nick Pizzolatto por haberse metido en un berenjenal de nombres, sospechosos lugares, dimes y demases, y haberlo resuelto de la forma más simple y entendible posible. Lejos de armar grandes matetes que se terminan develando de forma forzada o dejando mil cabos sueltos, aca queda clarísimo quienes hicieron que cosa.

Amén de haber tocado por encima a escritores fantásticos de la talla de Lovecraft , con algunos de sus temas sobre mundos paralelos que abren sus puertas al nuestro. No, no piensen que la cosa va por el lado de lo sobrenatural, si no que se explica todo gracias a los chifles que tienen varios personajes.

Para los amantes del cine, para ejemplificarlo fácil, estamos ante una típica película de David Fincher, donde un caso en apariencia simple, devela un mundo de oscuridad y mentes retorcidas. Esto es lo que es True Detective pero en formato serie.

Por un lado es una desgracia que la idea original sea que las temporadas estén independizadas, cambiando trama y actores (algo similar a lo que hace American Horror Story), porque equivale a que no volveremos a ver esta gran dupla en pantalla. Pero también es bueno, porque si algo aprendimos de otras series, es que no hay que alargar aquello que está bien siendo corto y conciso.

True Detective fue una prueba que hizo HBO, poniendo actores conocidos del cine en la pantalla chica (algo cada vez más recurrente). El resultado final fue lo que probablemente sea la mejor serie del año, y una de las mejores que va de la década.



Un saludo temiendo al Rey Amarillo.



Nota: 10



Jorge Marchisio
Mi face  Yorsh A. Romero

martes, 11 de marzo de 2014

Esclavismo para ganar premios


12 Años de Esclavitud    






Y siguiendo mi recorrido propio por los films que estaban nominados al Oscar, llego el momento de la película que menos me interesaba junto con Nebraska. Pese a la tropilla de candidaturas que tenia la película, si no era que estaba entre las ternadas, no la hubiera visto. Además del tema que toca, el mayor motivo para escaparle era su director. Y esta vez mi intuición acertó.

Solomon Northup es un violinista negro en plena época de la Norteamérica esclavista. Lo que inicialmente parece una propuesta de trabajo, termina en una trampa para tomarlo como esclavo. Ahora Solomon debe acostumbrarse a su nueva vida, sin perder la esperanza de volver a ser libre, y sin que sus amos esclavistas le quiebren los huesos o la voluntad.

Cuando vi esta película, aún no habían sido las premiaciones de los Oscar, así que mi sentimiento luego de mirarla fue que me parecía con diferencia, la más floja de todas las nominadas. Después de las premiaciones, cambio a sentir bastante repulsión por el film.

No es que estemos ante una película mala, si no que estamos ante el claro ejemplo de film busca premios. Para que se den una idea de lo que les digo, recuerden pelis como El Discurso del Rey o Los Miserables y seguro me van a entender.

Además que la búsqueda de obtener galardones es más que obvia, hay que tener en cuenta el tema que trata el film. Y es que si hay temáticas con los que se suelen caer en lo fácil, es con la esclavitud y el mal trato a los judíos; y acá estamos ante uno de esos casos.

¿Si yo les digo que la peli busca ganar premios, y leyeron la sinopsis, que están imaginando? Que al pobre de Solomon le viven pegando en todo el metraje, que lo insultan, lo humillan, lo denigran peor que a un animal. Y que obviamente aparecerán un par de blancos buenitos, porque siempre hay que dejar en claro que los de piel clara no somos todos unos hdp. Siempre hay que dejar un mínimo lugar para la expiación así el pobre espectador sensible no se siente tan mal.

No culpo a los productores de hacer una película tan básica, ya que al fin y al cabo ellos solo buscan ganar premios que equivalen a beneficios económicos. No, le apunto al ladri de Steve McQueen, que es tan chorro que hasta el nombre de un actor de culto usa.

Después de ver la inexplicablemente polémica Shame, temía que esta película recorra el mismo camino. Ósea, partir de una idea buena, pero caer en todos los clichés y obviedades para dar una película que a priori parece turbia, pero que si se la mira bien no es más que la nada misma bien envuelta y mejor vendida.

Aparte de la historia sacada del manual de cómo ganar premios, la película no destaca en nada. El trabajo de dirección es bastante genérico. De nuevo estamos ante esos casos que el film podría haber sido filmado por cualquiera de nosotros, que no se notaba la diferencia. Jamás un plano arriesgado, o buscando alguna particularidad visual. Dirección carente de alma.

Si a eso le sumamos que los actores en su mayoría también están en modo automático (esto también es responsabilidad del director), la cosa sigue en el mismo nivel de languidez total. Salvo de la regularidad a Fassbender (que ya empieza a salir hasta en la sopa). El alemán logra darle un par de matices propios a un personaje que en manos de un actor del montón, podría haber seguido el mismo patrón de los demás actores.

Si se preguntan porque no destaco a Pitt, Dano o Cumberbatch de los demás, es que su tiempo en pantalla es muy escaso. Ninguno de los tres pasa de los ddiez minutos en la película.

12 Años de Esclavitud es una película típica de Hallmark o del programa de Virginia Lago, lo cual que esta lejísimos de films que estaban nominados como Gravedad, El Lobo de Wall Street o Nebraska.

Y en cuanto al dichoso Oscar, por más que moleste, no debería asombrarnos que los yanquis con su doble moralidad piensan que dándole el premio máximo del cine a un film tan tonto y hueco, ya enmendaron sus errores del pasado.



Un saludo siendo básico.



Nota: 4



Jorge Marchisio
Mi face  Yorsh A. Romero
 

viernes, 28 de febrero de 2014

Tensión en las alturas


Non Stop  





Que Liam Neeson es un actorazo, nadie puede dudarlo. Actor rendidor si los hay, sus papeles son garantías de un personaje bien interpretado; pero desde hace unos años le dio un giro a su carrera que nos gustó a todos: ahora a sus sesenta años se le anima a las pelis de acción. Pese a que en el medio se coló alguna caca, sus pelis de acción como mínimo son entretenidas, con lo que ya por eso vale la pena verlas. Como la peli de hoy.

Bill Marks es un agente a bordo; lo que parece un vuelo más del montón en el que fumara y tomara a escondidas, se transforma en un secuestro por parte de un anónimo. Bill no solo tendrá que adivinar y atrapar al secuestrador, si no que deberá limpiar su imagen, ya que todas las pruebas apuntan a que es el mismo quien secuestro el avión.

Lo primero que tengo que decir, es que pese a que hable de este film como una película de acción, no lo es. Si, tiene sus escenitas movidas, pero es más un policial o thriller que una de tiros. Básicamente, estamos ante el típico caso que el tráiler nos enchufo algo que no es.

Aclarado esto, vale decir que Liam Neeson sigue en lo que nos tiene acostumbrados. Es decir, buena actuación, imponiendo presencia y haciendo un personaje creíble (y bancándose unos primeros planos bastante asesinos).

A su impronta personal, también se encargaron de agregarle unos matices a su personaje para distanciarlo un poco del  Brian Mills de la saga Taken (aunque el nombre es parecido). Nuevamente se hace presente el tema de la familia, además que utilizan el recurso del alcoholismo, que siempre funciona para volver más turbio a los personajes.

De todas formas lo que más destaca del film es la historia en sí. El trio de guionistas supo aprovechar tanto la claustrofobia natural que genera un avión, con el uso de la tecnología y su pese a priori seguridad, lo falible que es. De la propia sinopsis se desprende que estamos ante la clásica película del juego del gato y el ratón, pero en un avión y con sms de por medio.

Quizás a muchos les parecerá que el film se enrosca demasiado, ya que básicamente la mitad de los pasajeros resulta sospechosos. Tranquilo espectador querido, milagrosamente los guionistas salen bien parados del asunto. El final es lógico, todo encaja, y no es necesario el típico clip recopilatorio al estilo Saw que trata de mongo al público.

Además hay que aplaudirlos por saber que la historia no daba para mucho más. En la época donde las películas parece que obligadamente deben durar más de dos horas; que los guionistas entiendan que lo mejor era contar algo efectivo, concreto y corto, ya también es un mérito en sí.

Ojo, no estoy hablando de una película perfecta. Pero para lo que apunta y lo que da, el resultado es bastante redondo.

Si se extraña una dirección un poco menos genérica, con algún plano arriesgado, y no tan convencional, como si la hubiera filmado cualquiera de nosotros. O la manía de los guionistas de buscar la lagrimita fácil, metiendo una sub trama con una niña que no aporta nada, y es bastante insoportable. Aunque viendo el historial del director, no debería sorprendernos como a veces desperdicia buenas historias.

Mención aparte para Julian Moore, que si bien no aporta demasiado, a sus cincuenta y tres años aún está bastante buena.

Non Stop: Sin Escalas es una efectiva peli de suspenso con toques de acción. No ofrece demasiado, pero cumple con esa premisa básica del cine que es entretener y no insultar al espectador pretendiendo ser más de lo que es.



Un saludo viajando en barco.



Nota: 7



Jorge Marchisio
Mi face  Yorsh A. Romero