lunes, 10 de septiembre de 2012

El osito calenturiento


Ted




Seth MacFarlane sorprendió al mundo con su irreverente serie Padre de Familia. Si bien desde un inicio se la comparo con Los Simpson, con el tiempo MacFarlane demostró un estilo propio, a base de un humor híper acido, racista, xenófobo, soez, machista y cuanto calificativo le caiga a alguien que no duda en hacer bromas con cualquier tema.


Luego de los tres films de Padre de Familia donde se parodia a la trilogía original de Star Wars, Seth MacFarlane decide dar el salto a la gran pantalla en un filme live action, es decir, con personas reales.

Ted cuenta la historia de John, un niño sin amigos que todos los chicos del barrio (hasta el judío golpeado) marginaban. Para navidad recibe como regalo un oso de peluche al que llama Ted. Deseoso de tener amigos, ansia que el muñeco cobre vida, deseo que por desgracia se cumple. Veintisiete años después, John vive con su hermosa novia Lori, y con el libertino Ted, el problema es cuando su novia se da cuenta que John jamás va a madurar si sigue siendo amigo del ahora fiestero Ted.

Esta claro que una cosa es hacer humor con dibujitos y otra con gente, no es lo mismo poner a un perro que habla o a un bebe con actitudes de sicario a intentar hacer lo mismo con un oso de peluche que interactuar con gente real. Aun así el tráiler transmitía buenas vibras, pero como suele ser normal, en los avances se utiliza lo mejor de la película. En este caso el tráiler estaba compuesto por las cosas que se podían mostrar, porque es el 5% de lo que realmente representa Ted como película y personaje en si.

El pequeño felpudo es la estrella máxima de la historia, haciendo reír a carcajadas con su actitud despreocupada, siendo una especie de Stiffler de American Pie pero veinte veces mas sacado. Además del osito (con la voz del propio MacFarlane), tanto Mark Wahlberg y Mila Kunis aportan unos cuantos chistes, pero sobre todo, la parte emotiva de la narración, necesaria para prepararle el terreno a los chistes zafados de Ted.

Junto a ellos tres podremos ver varios cameos que no revelare, así como constantes referencias a la cultura pop americana, pero en especial, a esa hermosa década que fueron los ochenta.
El ritmo de la película esta bien distribuido, ya que es constante, teniendo casi un chiste por escena. Este creo que es uno de los grandes aciertos, ya que por lo general en las comedias, solo hay dos o tres momentos cómicos (y que siempre los meten en el tráiler). Por suerte acá esto no pasa y el humor es constante, solo decayendo un poco en el final, dando paso a la emotividad porque en esta película se habla y mucho sobre la amistad.

Y eso es otra cosa a destacar. Seguramente la gente simplista va a tachar al film de que es soez, obvio, ridículo y demás adjetivos que solo dejan en evidencia que nunca en su vida vieron Padre de Familia, pero la película por debajo tiene un mensaje. Y es que la amistad y el amor son dos de las cosas más hermosas de la vida, pero uno debe trabajar para conservarlas, y no pasarle las culpas a la otra persona.

Ted cumple todo lo que promete ser, sacando carcajadas desde lo profundo del estomago, algo que hoy en día pocas comedias logran.

Ojala que Seth MacFarlane siga haciendo films con actores reales, pero sobre todo, que vuelva a utilizar a Ted, ya que se convirtió en un icono instantáneo de la comedia actual.

Un aludo viendo cierto programa de los 80.

Jorge Marchisio


Mi face Yorsh A. Romero

jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuando falla el guión


Todos Tenemos un Plan  









Sin duda una película que despierta la curiosidad de todo cinéfilo local es esta. El motivo es obvio, ver a al casi argentino Viggo “Guido” Mortensen en un film nacional.

También era ese mismo factor el que daba algo de miedo. Mas allá de lo simpático que cae Mortensen, de lo buen actor que es, una cosa es actuar en Hollywood y otra cosa en el cine argentino, con diálogos 100% en castellano, teniendo que sonar porteño, interactuando con actores nacionales y siendo dirigido por una directora primeriza. Bueno, todo esto resulto ser una sorpresa porque funciono a la perfección, no así lo que más debería cuidarse de una película, que es el guión.

Estamos frente a la historia de Agustín Souto, un medico de Puerto Madero que esta aburguesado y hastiado de su vida monótona. Esto lo lleva a beber demasiado, a separarse de su mujer y renunciar a sus trabajos. Un día, ya exiliado en su casa, recibe la visita de Pedro, su hermano gemelo enfermo de cáncer. Ante la muerte de Pedro, Agustín ve una salida a su monotonía; tomar la identidad de este e irse a vivir al Delta. Lo que no esperaba, era que en su nuevo hogar lo iba a esperar una maraña de mafia y violencia con los lugareños.

Uno de los grandes aciertos de la película es la ubicación en el que sitúa la acción. Extrañamente el Delta es un sitio poco usado a la hora de filmar, a pesar del clima innato que trae el lugar. A eso hay que sumarle la excelente fotografía con la que se lo retrato, transmitiendo constantemente un clima gélido, y desesperanzador. Si bien contexto no es clave en la trama (la historia bien se podría haber filmado en una villa), lo poco usado filmográficamente que es y lo bien que se cuido este apartado hace que sea el punto mejor logrado del film.

Como dije al principio, uno de los riesgos que se corría era que Viggo sea Guido Mortensen. Una cosa es escucharlo hablar sobre San Lorenzo, y otra distinta es oírlo y verlo interactuando con actores locales. Si bien su extraño castellano se hace presente, esta bien camuflado en el único acierto que tiene el guión, y es que hace hablar al actor en frases cortas y espaciadas. Lo mismo se aplica al español Javier Godino (si si, el asesino de El Secreto de Sus Ojos).

Pero todo lo bueno que se construye, se va al carajo con el flojísimo guión, escrito por la misma directora, Ana Piterbarg. Cualquiera que allá visto unos cuantos thrillers, podrá adivinar que es lo que va a pasar, los pasos que va a seguir el protagonista y como terminara cada personaje. Una lastima que todos los aciertos de la película se pierdan en un guión tan obvio y poco trabajado.

En conclusión, Todos Tenemos un Plan es una decente película, que cuenta con un actor de prestigio internacional, junto con buenos actores locales (destaco de ellos a Fanego), pero que por culpa de una estructura narrativa muy básica termina siendo otra película del montón, de esas que alimentan a la gilada para decir “el cine argentino es aburrido”.

Un saludo desde la lancha.


Jorge Marchisio

Mi face Yorsh A. Romero