viernes, 10 de agosto de 2012

Drama Vampírico

Thirst





 

Cuando por estos lares se habla de cine oriental, se comete el grave error de que el grueso de la gente  piense en un solo país enorme que solo hace pelis de artes marciales o esas de terror clónicas (La Llamada, El Grito), cuando en oriente hay varios países, cada uno con su estilo diferente.

Precisamente en Corea del Sur destaca un director por sobre los demás, Park Chan – Wook, realizador de la llamada “trilogía de la venganza”, compuesta por Oldboy, Symphaty for Mr. Vengnce y Lady Vengnce. Dicha trilogía destaca por ser básicamente dramas, pero con un grado de violencia visual digno del cine de Takashi Miike.

La película que nos ocupa hoy no dista de esa temática. Thirst trata sobre un cura que se somete a un experimento medico, dando su cuerpo para que prueben la cura a una enfermedad mortal. El religioso muere, pero revive a costa de irse convirtiendo gradualmente en un vampiro. A medida que el cura comienza a transformarse, se aleja de la religión, y se acerca de forma peligrosa a la bella esposa de su amigo.

Como bien dije mas arriba, este film sigue la tónica de las anteriores obras del director, así que los que esperen una película de vampiros a la vieja escuela, más cercano a la Hammer (quienes esperen algo de vampiros a la moda actual, dejen de leer el blog) se están equivocando de película. Acá vemos como alguien se convierte en vampiro y como tiene que ir modificando su vida. Eso no quita que allá lugar para las carnicerías y escenas sangrientas típicas de Chan – Wook.

Pero esto no es todo. Como dice la parte final de la sinopsis, el acercamiento del protagonista hacia una mujer prohibida abre un arco argumental donde se explora las emociones del vampiro, el beneficio y maldición que es en simultáneo ser alguien inmoral, con fuerza sobre humana, pero que debe casi matar gente para sobrevivir.

Otro acierto de la película radica en su fotografía. Es notable como a medida que avanza la historia toda la iluminación va tornándose oscura, a pesar de haber varias escenas diurnas.

En conclusión, en tiempos de vampiros emos y películas que insultan la inteligencia del espectador, Thirst es una vuelta de tuerca en el buen sentido al gastado género de vampiros. Cualquiera que allá disfrutado la obra Chan –Wook disfrutara con esta película, y quienes nunca hayan visto nada del director coreano (prejuicios o desconocimiento) tienen una buena oportunidad para conocerlo.

Un saludo desde la oscuridad.

Jorge Marchisio

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