martes, 15 de julio de 2014

Filosofando con nada


Trascendence






Difícil encarar una película de un director primerizo. Por un lado hay que tener en cuenta que dirigir (ósea, coordinar todos los apartados de un film) no es lo mismo que haberse encargado de algo en particular. Pero, también, tenemos miles de ejemplos de primeras películas que mostraron todo el talento de esos realizadores ¿A que quiero ir con esto? Que me importa bastante poco si esta es la primera película de un gran director de fotografía. Sigan leyendo y entenderán porque.


Will Caster es la mente más brillante en cuanto a la investigación y creación de una Inteligencia Artificial superior se refiere. Luego de sufrir un atentado, se le detecta una enfermedad mortal, lo que le sirve de excusa para que junto a su esposa prueben una de sus teorías, la de poder traspasar la mente humana al campo virtual. Lo que parecía una evolución tecnológica que ayudaría a la humanidad, podría resultar la extinción de la misma.

Como dije inicialmente, este es el debut como director de Wally Pfister, habitual director de fotografía en los films del británico Christopher Nolan. Y la verdad que la sombra del realizador de las Batman se nota.

Pfister decide tomar el guion de Jack Paglen (que lleva dando vueltas sin que nadie lo quisiera filmar desde hace dos años, mal síntoma) y le da un aire filosófico y existencial que terminan jugándole en contra al producto final.

Por un lado tenemos la idea de que el propio ser humano puede crear una especie de Dios virtual y tecnológico, palpable, y que este en todas las cosas. Hasta ahí perfecto, la cosa es cuando la propia historia pedía gritos ir para un lado, pero tanto director como guionista fuerzan todo lo posible, ósea, cagandola,  para ir hacia donde ellos querían llegar.

Sin entrar en muchos detalles y spoilers, a grandes rasgos se podría decir que este cyber dios quiere tomar control del planeta, haciendo que la humanidad “se extinga” y evolucione hacia algo mejor. El problema que dicho intento de apocalipsis se da en un pueblucho perdido en el desierto norteamericano.

Y si yo les digo desierto perdido, fin de la humanidad, ustedes estarán pensando en un film serie b. No, el director nuevamente le pifia y quiere hacerlo todo con un tono de seriedad total, intentando literalmente hacer un film de ciencia ficción que trascienda y no algo que entretenga mínimamente al espectador. No sé si esto paso porque con ese elenco se quedaron sin presupuesto, o de verdad la falta de experiencia no le hizo ver esto.

Y hablando del elenco, supongo que Nolan le debe haber dicho a este director, que por ser amigos le había conseguido varios actores de renombre, y por eso Pfister decidió usarlos a todos juntos. El resultado es de los peores trabajos actorales en conjunto que vi en tiempo.

A Depp al menos yo, ya no le pido mas nada, porque actoralmente ya está quemado y perdió todo el crédito. Pero es que además apenas sale y cuando aparece, se nota que participo solo para cobrar el jugoso cheque. Rebecca Hall y Paul Bettany también están desperdiciados actuando en modo automático.

A esto hay que sumarle que si el trió de Morgan Freeman, Cillian Murphy y Kate Mara eran reemplazados por nadie, no pasaba nada porque sus personajes tienen nulo peso argumental.

Y acá viene otra cosa imperdonable, y es la de no darle motivaciones a los personajes. Todos hacen las cosas porque si, cambian de bando como de ropa, sin justificación alguna. Claro ejemplo es el de Bettany que jamás se entiende porque ayuda a hacer algo que después nos enteramos que el siempre se opuso

Trascendence tiene todos los ingredientes para haber sido una peli clase b entretenida, de esas que suelen terminar siendo la sorpresa del año  (de solo pensar lo que hubiera hecho Neill Blomkamp y me lamento). Pero en cambio es un film aburrido, súper pretencioso que no concreta nada de lo que a priori nos promete, y una muestra más que grandes actores unidos no hacen una buena película.

Un reafirmando mi ateísmo.



Nota: 4



Jorge Marchisio
 

martes, 8 de julio de 2014

Solo contra todos


Homefront 






Jason Statham es casi un sub género del cine de acción en sí mismo. Desde hace unos cinco años viene sacando anualmente filmes medio pelos de tiros y explosiones; de esos que seguramente en un tiempo veremos en Space en alguno de sus especiales. Por eso cuesta encontrar alguno rescatable entre tanta peli clónica.

Phil Bróker es un agente encubierto de la DEA, que tras una peligrosa misión, decide retirarse a un pueblo del sur de USA. Todo marcha bien cuando por un altercado menor de su hija con un compañero, uno de los rednecks y traficantes del pueblo lo pone en su punto de la mira. Broker no solo deberá proteger a su hija, sino que también deberá intentar mantener su pasado oculto.

Lo primero que me llamo la atención de esta película fue el reparto, muy superior al que suele verse en esta clase de películas  de acción simple y de manual. James Franco, Winona Ryder o Clancy Brown podrían salir en films mucho más elaborados, o que apunten a mejores cosas.

Pero como sabemos, juntar actores famosos o de un nivel regular para arriba, no hace una película buena, de hecho recordemos algunos de los bodrios oscarizados de principio de año. No, acá la peli también es entretenida.

Si, la historia esta mil veces vista, y ya viene repitiéndose desde que Scwarzenegger mataba extras hace casi cuarenta años. Pero no por eso es menos efectiva; estamos hablando de aquella donde un solo tipo casi sin ayuda debe proteger a su familia (casi siempre suele ser una hija) del malhechor de turno.

Esto no debe extrañar a nadie si tenemos en cuenta que el guionista es SYLVESTER STALLONE. Nuestro querido Rocky usa a historia mil veces vista y decide sacarle el provecho al lugar donde pasa la acción.

Pantanos, persecuciones en botes, lugares abiertos con pastizales y arboles, todo le sirve a Stallone para describir las escenas de acción bien al estilo sus últimas películas. Es decir, muertes exageradas pero del tipo que todos disfrutamos.

Teniendo en cuenta que Stallone fue guionista de algunas de sus últimas películas, y de esta, ya sabemos a qué se podría dedicar cuando el cuerpo no le dé mas para los tiros, peleas y shorts de boxeo.

El director también aporta su granito de arena para que la peli sea entretenida. Pese a tener un par de interesantes thrillers en su filmografía y haber estado mucho tiempo en series, no está acostumbrado a esta clase de género. Sin mostrar ser un virtuoso, al menos hace algo que ahora pocos hacen: no cagarla a la hora de dirigir. Poniendo la cámara donde se debe, y con un trípode para no caer en el parkinson, o poner dos mil fotogramas por segundo; siempre podremos ver los tiroteos y saber quien le tira o persigue a quien.

Los actores ya mencionados también suman. El que más destaca obviamente es James Franco, que apenas esforzándose le pasa el trapo al resto del elenco. Además acá vuelve a mostrar que es bueno tanto haciendo de protagonista como de villano. 

El resto del elenco conocido quizás se siente un poco desaprovechado. La hermosa, eterna y longeva Winona Ryder sale bien entrada la película, y encima se la ve poco tiempo en pantalla. Clancy Brown podría haber dado mucho más de si, sobre todo viendo que lo pusieron como sheriff. También anda la colorada Rachelle Lefevre en un papel que en apariencia podría haber sido el interés amoroso de Statham, pero queda en estar ahí de florero.

Homefront es una decente y efectiva película de acción. De esas que vemos una vez, no nos disgusta, y posiblemente dejemos en la tv cuando estemos haciendo zapping en unos años. Viendo el grueso de films de este género, eso ya es todo un merito.



Un saludo defendiendo a mi hija Maggy.



Nota: 6

Jorge Marchisio

jueves, 3 de julio de 2014

Muchos monstruos, pocos sustos


Penny Dreadful    






Como ya viene pasando desde hace unos tres o cuatro años, las series televisivas tanto inglesas como yanquis, apuestan a historias nuevas, con bastante presupuesto y actores consagrados y de renombre. Por eso fue que si bien llamo la atención, pocos nos sorprendimos al ver que se venía una tira de terror con Eva Green, Josh Harnet o Timothy Dalton. Lo que si fue una sorpresa, pero para mal, fue ver que con tantos medios se hizo algo tan mediocre.

Malcolm Murray y Vanessa Ives están reclutando gente con determinados talentos, para una peligrosa y extraña misión. Junto a ellos se unen un pistolero perfecto venido de America y un joven y prolífico doctor, que juntos intentaran rescatar a la hija de Murray que fue raptada por una extraña criatura de la noche.

La trama se podría reducir a que varios personajes de los relatos clásicos de terror,  se juntan formando un equipo. ¿Les suena a esa horrible peli llamada La Liga de los hombres Extraordinarios? Están en lo correcto, y por desgracia, también se parecen en el resultado final.

Por un lado tenemos a Ives y Murray, que vienen de los relatos de vampiros y su búsqueda de Mina Harker (la eterna novia de Dracula). Por otro lado tenemos al Dr Frankenstein y su eterno pesar de haberle dado vida a la horrible criatura. Veremos a Dorian Grey conquistando a todo lo que se le cruza y su temor al retrato. También está el personaje de Harnett que inicialmente funciona como introductor a ese mundo. Y de todo este menjunje pocas cosas quedan claras.

Inicialmente el protagonismo lo toma Ethan Chandler (persnaje de Harnett). Al ser el único que en apariencia no tiene nada sobrenatural que lo rodea, funciona como introductor al espectador a ese mundo de criaturas siniestras y extrañas. Y hasta ahí perfecto.

El problema es cuando a partir el tercer capítulo le quitan toda la importancia y no se la dan a nadie durante SEIS episodios, con la historia rebotando entre Dorian Grey y por ahora su nula motivación para hacer avanzar a la historia, o el joven Frankenstein que apenas parece importarle haber soltado al mundo un monstruo. 

Y mientras pasa toda esa nada misma, vemos como gente del calibre de Eva Green o Timothy Dalton deambulan por una historia que no avanza, no interesa y busca ponerse existencial sin algún fundamento.
Parece que a los guionistas de este pastiche les avisaron tarde que tenían a Green y a Dalton en sus filas y recién en sus últimos capítulos se acordaron de centrar el protagonismo de ellos dos, que encima de todo, tenían la historia más interesante.

Y ahí es cuando Penny Dreadful repunta, explotando el talento (y para variar, el cuerpo) de la francesa para hacer casi cualquier papel, y el de Dalton para interpretar personajes de moral ambigua. Atención al episodio donde ella es poseída, de lo mejorcito de la serie. Pero de todas formas el daño ya estaba hecho; el espectador ya espera que termine la temporada para decirle adiós a esto.

Como puntos a favor podemos decir la perfecta recreación de una Londres victoriana de principio de siglo pasado. Tanto el trabajo de fotografía y vestuario hacen ponernos en época, y cuando son bien usados (pocas veces) estamos ante los escasos momentos de terror que ofrece la serie.

Penny Dreadful es de las pocas series que hay de terror en la grilla. Pero no por eso la hace buena. Ni mucho menos por sumar caras conocidas. Estamos ante un claro ejemplo que sin una historia bien preparada, y con un mínimo de sentido, se puede desaprovechar todos los recursos con los que se cuenta.




Un saludo queriendo abarcar menos y apretando más.



Nota: 4



Jorge Marchisio