viernes, 9 de noviembre de 2012

El espía que amamos


007: Operación Skyfall  




Después del rotundo éxito de Casino Royale y la aceptable Quantum of Solace, la tercera entrega de Bond con Daniel Craig en el protagónico era obvia. Por desgracia la delicada situación financiera de la MGM, que casi la lleva a desaparecer, hizo que la película se pospusiera años y años.

Después de salvarse de pedo de la quiebra, y disipar el rumor que ponía a Craig distanciándose de la franquicia, por fin llego la tan esperada 23º película del espía por excelencia, Operación Skyfall.

Esta vez Bond vuelve tras un retiro  no forzado, cuando una lista con las identidades de todos los agentes del MI6 caen en manos de alguien con cuentas pendientes para con M. Bond deberá enfrentarse a alguien que lo supera en recursos, lo iguala en inteligencia, pero por sobre todo, Bond deberá probarse a si mismo de que aun es útil en un sistema que en apariencia quedo obsoleto. 

En el 50 aniversario de la creación del personaje nos llega esta nueva entrega dirigida por Sam Mendes y protagonizada (por tercera vez) por Daniel Craig. Y lejos de ser una película rimbombante y que busque la espectacularidad, decide mirar para adentro del personaje y su pasado.

El guion escrito por el trio Purvis, Wade y Logan apunta directamente a re visionar al personaje con la actualidad. Planteando si en un mundo dominado por la tecnología, donde alguien con una pc puede poner en jaque a cualquier sistema de seguridad, los espías nacidos en la Guerra Fría aun son útiles o funcionales. Este sin dudas para mi es el mayor acierto de la película.

Quizás esto se vea mejor presentado a través del personaje de Q, quien esta vez lejos de proporcionarle al héroe artilugios imposibles como armas escondidas en objetos normales, solo es apoyo logístico y contrapunto en los diálogos que muestran el viejo mundo de la Guerra Fría en contrapunto con el dominado por la computación.

El otro gran acierto del film viene de la mano del villano mismo, interpretado por Javier Bardem. El español sabe darle esa cuota de excentricidad que todo malo maloso carismático de la saga debe tener. Dicha actuación viene apoyada con la construcción misma del personaje. Si Bond es una “especie en extinción”, Silva (nombre del personaje de Bardem) no solo iguala a Bond en habilidades, si no que lo supera en utilización de tecnología.

Pero así como el villano puede usarse como ejemplo de lo bueno del film, también se lo puede utilizar para comentar lo malo. Como por ejemplo, lo poco que sale para el bombo que se le dio y lo bien construido e interpretado que esta. Y esto es por culpa de lo larga que es la película, adoleciendo muchísimo las dos horas y veinte que dura. Seguramente con veinte minutos menos estaríamos hablando de una obra mucho más redonda.

Y el otro gran problema del film es el propio Sam Mendes. Ojo, es un director que me encanta, pero en su propio terreno como es el drama. Queda muy en claro que la acción no le sienta bien, y así como en escenas de diálogos se nota su mano, en las secuencias trepidantes se nota su falta de experiencia. Ahí esta esa persecución inicial con constantes saltos de eje que se notan, y si se notan, es que esta muy mal filmada.

007: Operación Skyfall es un buen homenaje y regalo de aniversario para el propio personaje. Si bien esta lejos de ser esa obra maestra que resulto Casino Royale, Skyfall es un lindo regalo para los fans, que recuerda el pasado con nostalgia, pero mira esperanzador al futuro.
Como lo hace el propio Bond llegando al final.


Un saludo desde el Aston Martin. 

Jorge Marchisio
Mi face  Yorsh A. Romero

 

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