martes, 11 de febrero de 2014

La mafia de los medicamentos


Dallas Buyers Club  





Nuevamente la curiosidad hacia los films nominados a Mejor Película me llevo a ver una peli, que de otra forma capaz no hubiera visto, o si, pero viéndola por ver. Y es que salvo de la postulación a la estatuilla, la presencia del cada vez más sólido Matthew McConaughey, y que se tocaba el tema del sida, poco y nada sabía del film. Y linda sorpresa me lleve.

Ron Woodrood es el típico texano arquetípico: mal hablado, machista, retrogrado, alcohólico y que vive al día. Su mundo cambia radicalmente cuando se entera que está enfermo del virus del HIV, y que solo le quedan treinta días de vida. Luego de la negación inicial, empieza a intentar por todos los medios alargar su vida, lo cual lo lleva a darse cuenta de la mafia que hay tras los medicamentos, y lo marginados que están los enfermos de sida.

Como dije inicialmente, cuando puse la peli sabía que trataba sobre el sida, así que me espere un film golpe bajista; un dramón épico de esos que tanto gustan en la Academia, donde se busca la lagrima fácil. ERROR.

Dallas Buyers Club si es un drama, pero nos muestra algo que pocas películas se arriesgan a enseñar, y es toda la mafia y los chanchullos que hay entre las corporaciones que fabrican fármacos, los médicos y los políticos.

Sin contar ningún spoiler, les cuento que el protagonista cae enfermo ni bien arranca la peli. Ante de la desesperación de tener a la muerte soplándole en la nuca, termina tirando manotazos de ahogado. Y así es como llega, tanto el, como la trama a lo que en realidad Jean Marc Valle y sus guionistas querían contar. Como las grandes empresas se cagan en los pacientes, incluso recentándole porquerías en lugar de cosas que mejoren su salud, la empeoran.

Pero no solo se queda en esa denuncia el tema. El film arranca mostrándonos una doma de toros en Texas, así que imagínense que la mayoría de los personajes que deambulan en el film, son unos cavernícolas que apenas saben usar ropa. No hace falta pensar demasiado para entender que la gente que padece de sida en ese lugar es tratada como los nuevos leprosos; peor aún si son gays o travestistas. No solo tienen que lidiar con su propia enfermedad, si no con el rechazo y odio de gente ignorante.

Y lejos de lo que la mayoría ya está pensando, sigo reafirmando que la película no se basa en golpes bajos, ni en clichés. Y esto se debe principalmente a sus dos personajes centrales y los actores que lo interpretan.

Como dije en la sinopsis, por su desesperación Ron termina conociendo métodos alternos para mantener a raya su enfermedad. Pero como sigue siendo una persona que piensa con el bolsillo primero, además de poder mejorar su salud, ve un negocio y de ahí nace el club al que hace mención el título del film. Pero es esa ansia de dinero lo que también lleva a Ron a familiarizarse con el mundo de los gays y travestis, y empezar a ver que son también personas como él.

Caso contrario es el de Rayon (personaje de Jared Leto). A él ya lo conocemos con su enfermedad, e intenta tener amistad con el en principio esquivo Ron. Pero cuando la cosa mejora para la comunidad con HIV, muestra su verdadera naturaleza autodestructiva.

Estos dos personajes están acompañados por una labor actoral soberbio. Tanto McConaughey como Leto se devoran la película, y las escenas que comparten entre ellos es un lujo. Lejos de los histrionismos u obviedades, sobre todo en el personaje de Leto, los dos son totalmente creíbles. Si ambos ganan los Oscar (Actor Protagónico y de Reparto) es muy merecido.

Dallas Buyers Club es una gran película que mezcla en maneras iguales y equilibradas el drama de una persona con sida y como enfrenta su enfermedad, con la denuncia hacia las empresas de fármacos y los médicos que buscan más llenarse los bolsillos que curar a la gente.

Para ver y quedarse pensando.



Un saludo usando forro.



Nota: 9



Jorge Marchisio
Mi face  Yorsh A. Romero
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada