martes, 15 de abril de 2014

Redención en tono de comedia


Saving Mr Banks    










Si hay un género que el séptimo arte suele explotar a la perfección, es cuando se mira a sí mismo. El famoso “cine sobre cine” no es una redundancia, si no que es una mirada para adentro de los propios cineastas. Por lo general se refiere a la realización de films de culto (ya sea por lo bueno o malos que fueron). Y si hay una peli mítica en sí, es Mary Poppins. 

P.L. Travers es la exitosa escritora que dio vida a Mary Poppins. Pese a llevar años negándose a cederle los derechos de su libro a Walt Disney, finalmente abscede. Ahora ya en USA, Travers deberá lidiar con el equipo de guionistas en un constante tira y afloje para ver qué cosas cambian o dejan de su propio libro; mientras ella hace un viaje interno al pasado.

Para los que no sabían, esto está basado en un caso real. Y es que la Sra. Travers se negaba rotundamente a darle los derechos de su obra a Disney. De hecho se sabe que odio la versión final cinematográfica de Mary Poppins.

De todas formas, la película no solo nos cuenta lo que paso en el momento de mesa (así se le dice cuando se termina de pulir el guion). También conocemos la infancia de Travers y que fue lo que la inspiro a escribir ese clásico literario.

Así que por un lado tenemos la tensa y casi ridícula/graciosa relación entre Travers y el grupo de guionistas y músicos impuestos por Disney. Acá es donde se luce Emma Thompson haciendo de una querible vieja cascarrabias que nada  le viene bien. También es cuando escucharemos algunas de las canciones que con los años se terminaron volviendo de culto.

En paralelo tenemos la historia a través de una niña, que se ve forzada a irse a vivir al campo, y como ella y su familia sufre la irresponsabilidad y los problemas de alcohol de su padre. Quien destaca acá es el viejo odiado y ahora buen actor Colin Farrell.

Uno, y quizás el mayor fallo que tiene el film, es el de intentar hacer una peli para toda la familia, cuando bien se podría haber hecho un buen drama sustentado con la historia de fondo entre Mrs. Travers y Disney.

A medida que vemos la historia de la pequeña y como tiene que crecer de golpe ante las cagadas que se manda su padre, nos damos cuenta que había material de sobra, y sobre todo, interesante, como para contar únicamente la infancia de la escritora y no tanto el problema de egos que hubo detrás de la filmación de Mary Poppins.

Pero, como la película era de los estudios Disney, había que meter al “creador de sueños” en el film, y encima hacerlo más papista que el Papa. Si, pese a que la actuación de Tom Hanks esta mas que bien, su  personaje desprende melosidad y termina aburriendo con tanto discurso grandilocuente; al grado que cuando realmente dice algo importante (nudo en la garganta en cierta charla en Londres), uno ya no le cree nada.

De todas formas lo mal encarado que esta el proyecto, no jode al resultado final. Primero porque la química entre ese trió de guionistas/músicos y la escritora es brillante. Además de la Thompson destaca Jason Schwartzman (última vez que escribo este apellido). Mención especial para cuando cantan cierta canción sobre un cometa.

Además que el labor actoral en general está muy bien, la ambientación de la película es una delicia. Realmente volvemos en el pasado con los decorados y ropa de los personajes.

El Sueño de Walt (ridículo cambio de nombre que le hicieron acá) es una hermosa película. Que pese a desaprovechar una historia que amerita una peli propia, nos regala un viaje al pasado, y sobre todo, ver como el propio arte puede redimir a alguien como hizo la Sra. Travers con su padre.



Un saludo quejándome y bailando.




Nota: 8



Jorge Marchisio
Mi face   Yorsh A. Romero

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