lunes, 7 de enero de 2013

La epopeya de una familia


Lo Imposible  








Morbo. Si hay una característica que tenemos todos los seres humanos es que somos unos morbosos de mierda. Solo falta ver cuando en la calle hay una ambulancia y un par de patrulleros, para que mucha gente se acumule intentando ver sangre o algún cuerpo. ¿A qué viene esto que digo? A que estamos ante una película que de ante mano sabemos que los personajes la van a pasar muy mal, y sin embargo la vamos a ver para disfrutar de su sufrimiento.

Estamos en el 24 de diciembre del 2004, en Tailandia. Son las horas previas al terrible tsunami que cayó sobre la costa asiática. Una familia va a pasar las fiestas a un resort local. Luego de que una mastodonica ola caiga sobre el lugar, padre e hijos menores deben encontrarse con la madre y el hijo mayor.

Antes de analizar la película me gustaría preguntarles a los productores ¿Por qué si se basan en la historia real de una familia española, los actores que recrean a la familia no son españoles? Además de que es para poner actores conocidos, me gustaría saber otro motivo.

Pajas mentales aparte, estamos ante una peli durísima. Y es que de por si el tema es heavy, ya que junto con el terremoto de Haití estamos frente a una de las peores catástrofes de la humanidad.

El mayor punto a favor que tiene el film está en sus actores. No solo por los conocidos Ewan McGregor (atención a la escena donde habla por teléfono) y Naomi Watts; si no que los tres pibes que hacen de sus hijos están a la altura de los actores adultos. Hace tiempo que no veía un plantel actoral tan equilibrado en el buen sentido.

A esto hay que sumarle la factura técnica que tiene la peli. La secuencia del tsunami, así como la posterior devastación que queda son impecables. El trabajo de maquillaje para magullar a los actores también es soberbio, en especial ante el casi nulo (salvo con la ola) uso de CGI, algo para aplaudir en los tiempos que corren.

Pero todo lo notable que tiene la película se desaprovecha por las pretensiones del director, pero en especial del guionista. Y es que a ver, si vamos a ver una peli sobre una familia en una tragedia como la que tenemos acá, no hace falta recurrir a los golpes bajos para causar emoción en el público.
El mal uso de la música que hace el director, Bayona, debería ser para pegarle. No solo por ponerla al máximo volumen posible, si no que poco más faltaba que la orquesta este tocando bajo la pantalla del cine para forzar la lagrima.

A esto hay que sumarle los constantes golpes bajos que pega el guion. Y es que a cada escena donde algo bueno les pasa a nuestros sufridos protagonistas, viene algo que los deja en peor estado. Esto termina causando que de a ratos la peli se haga previsible. Además de algunas líneas de dialogo (en especial dicha por los chicos) que suenan inverosímiles y metidas con vaselina. Y siempre acompañado por la insoportable música con el volumen al máximo.

De todas formas aplaudo la decisión del cine español en realizar ellos mismos una película sobre lo ocurrido a compatriotas suyos; en lugar de vender la historia a Hollywood, donde seguramente hubieran hecho gala del patriotismo berreta que suelen mostrar en estos casos.

Si no fuera por lo pretenciosa que resulta la peli a la hora de hacer llorar, seguramente estaríamos hablando de uno de los mejores dramas de los últimos años.


Un saludo con la caja de kleenex al lado.

Nota: 8

Jorge Marchisio
Mi face Yorsh A. Romero
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada