viernes, 16 de enero de 2015

Todos para uno, y uno para todos


Fury 





Cada vez que empieza el año, los cines de este país se inundan de films que son candidatos a premios, o que casi lo fueron. Por eso para el cinéfilo (pese a la bronca de los estrenos atrasados) es como una época dorada anualmente. Y esta semana toco una que tenia bastante ganas de ver, quizás demasiadas.

Norman es un soldado raso  en la Segunda Guerra que acaba de unirse al equipo de Dom, sargento del tanque de guerra Fury. De golpe y sin madurar deberá ver y vivir los horrores de la guerra, mientras que su equipo a bordo del pequeño tanque deberá ir cercando a los nazis que están en proceso de retirada.

Si es complicado para uno ser objetivo con las películas bélicas realizadas en USA, imagínense para los propios responsables de los films, que deben evitar la tentación de caer en el nacionalismo berreta que tantas veces se vio en su cine, y es tan odiado en el resto del mundo.

Por esto es que quizás destaca un poco Fury por sobre la media del cine bélico yanqui. Ya que si bien desprende un poco de ese heroísmo que tanto les gusta, no caen en la truchada de manipular al espectador haciéndole creer que todos los soldados norteamericanos son ángeles caídos del cielo, y los enemigos la reencarnación del anti Cristo.

Como buena película de guerra que se precie de ser, se nos muestra la crudeza que se supone que hay en estos conflictos. Y David Ayer no duda a la hora de incluir en la historia muertes por fuego amigo, o desmembramientos y sangre sin titubearle la mano.

El problema y lo que le baja muchos puntos, es el guion escrito por el propio Ayer. No en su totalidad, porque de a tramos es muy bueno, y la acción bien planeada y filmada (esa pelea entre tanques). El tema es el clímax, donde Ayer cayó en la tentación y tiro por el heroísmo berreta.

Sin entrar en demasiados detalle; durante toda la película nuestro grupo de soldados son eso, soldados perteneciente al grueso del ejército yanqui en la Segunda Guerra. Pero en el final, tal vez para darle epicidad y conmover al espectador, deciden dejarlos solos y hacer la típica “muchos contra pocos”; restándole toda credibilidad y realismo que tenia la peli hasta ese momento.

Como dijo una vez el guionista Robert McKee (no es textual) “el final hace gran parte de la película”. Un buen final levanta una peli medio pelo, un mal final, puede restarle puntos a un buen film. Acá pasa esto último.

De todas formas esto no le resta merito al grueso de la película. El elenco encabezado por Brad Pittt (también productor) cumple correctamente. Ninguno sobre sale, pero tampoco está por debajo de los demás, y todos tienen su momento de lucimiento.

A destacar en especial a Shia LeBeouf y Logan Lerman, actores que por lo general me son repelentes pero que acá están bastante bien. También a Jon “Shane” Bernthal, que tirando un poco del cliché del soldado que esta medio turuleco, personifica bien la locura que representa la guerra.

Después de verla, uno entiende porque Fury (me niego a decirle el nombre puesto acá) porque se quedo afuera de todas las nominaciones importantes. Pese a que las películas oscarizadas no salieron (gracias productoras), no hace falta verlas para saber que esta no debía entrar.

Pero así y todo es entretenida. Pese a un final inconexo, se pasa volando y no desborda patriotismo por todos los poros, cosa que se agradece en estos films



Un saludo comandando el tanque.



Nota: 6
Jorge Marchisio

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