martes, 16 de abril de 2013

El final más desabrido


Spartacus: War of Damned  


Y llego el final de nuestra querida serie Spartacus. La serie de producción inglesa supo hacerse con una buena legión de seguidores a nivel mundial, que pese a saber cómo iba a terminar la historia, siguió la trama hasta el final. Y creo que nos merecíamos un mejor desenlace.

Recordemos como arranco la temporada. Spartacus por fin logra de derrotar a su eterno enemigo, el Pretor Glaber y a sus tropas. El Senado de Roma no tarda en reaccionar y nombra a Marco Crassus, con Julio Cesar, como Imperator y mano derecha de tal para que le den fin a la rebelión de Spartacus. Con el tracio siendo acorralado contra las montañas, solo queda una única opción, la batalla final.

Antes de empezar a analizar esta temporada final, hay que recordar que la serie fue cancelada, ya que se suponía que iba a durar esta temporada y una más. Pero la baja en audiencia y el enorme costo de producción hizo tomar la decisión a la cadena de cortar por lo obvio.

Y mi pregunta es, si se tenía la certeza de que será la temporada final ¿Por qué no se tiro toda la carne al asador? Hace unos meses tuvimos un caso similar de una serie que sabía que tenía los días contados y sin embargo hizo todo lo posible (y lo logro) para irse con la cabeza en alto. Estoy hablando de Fringe.

Primero que nada se notó que la historia no daba para más, y la serie estaba pidiendo a gritos terminar. Me cuesta imaginar una temporada más alargando la historia innecesariamente. Y es que cualquiera que sepa algo de historia sabía que al final Spartacus moría luego de huir del centro de Roma. 

Pero además del gusto a chicle estirado que dejo la serie, se cometieron errores conceptuales básicos. Uno de ellos con el tándem de villanos. 

Ya sin Glaber, Ilithya y Ashur (trio de enemigos de la temporada pasada) se necesitaba introducir nuevos malos maloso; en esta ocasión fueron Crassus, Julio Cesar y Tiberius. Más alla del nulo carisma de Marco Crassus, se cayó un error básico con estos personajes, algo que ya se vio hace poco en The Walking Dead. Y es que uno nunca podrá tomarle odio a un personaje si tardan más de media temporada en cruzarlo y ponerlo frente al protagonista; por mas maldades que haga, si no hay un enfrentamiento directo de fuerzas, poca rabia se le puede tomar. Además que irónicamente, el más carismático de los tres era Julio Cesar, y por más que lo pongan en situaciones comprometidas, uno sabía que no iba a morir porque posteriormente terminaría como Emperador de Roma.

A esto hay que sumarle la falta de momentos épicos de la serie. Y es que siendo concretos, no fue una temporada MALA, pero al ver lo brillante que fueron los tres ciclos anteriores, esto nos dejó con gusto a poco. Solo hay que remitirse a los episodios finales para encontrar epicidad, mientras que anteriormente esto se daba casi capítulo de por medio.

Vuelvo a decir, no pienso que sea un final de serie malo, pero si desabrido. Queda la sensación de que este tramo final fue hecho en piloto automático para sacarse el trámite de encima. Algo que ni el personaje (el real y el ficticio) no se merecían.

Así se nos va para siempre la primera serie importante del año (y en lo personal, la segunda en poco tiempo contando a Fringe). Si uno se queja es de lleno ya que las primeras dos temporadas fueron brutales, poniendo a Spartacus en el bastión de “series de visión obligatoria”.

Algo que muchas otras intentaron hacer de entrada y quedaron muy lejos.


Un saludo convirtiéndome en mito.


Nota a la temporada: 6
Nota a la serie: 9


Jorge Marchisio
Mi Face Yorsh A: Romero


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