viernes, 10 de enero de 2014

Los nuevos buenos muchachos


El Lobo de Wall Street   





Se quiera o no, cada nueva película de Scorsese es un evento cinematográfico que llama la atención. Si, muchos dirán que está a años luz de su mejor momento y blablá, pero eso no quita que el talento lo siga teniendo. Quizás molesta que en esta etapa haya decidido alejarse un poco del mundo del gánster; aunque si uno sabe mirar, sus temas de siempre siguen estando ahí, como en este peliculón.

Jordan Belfort tiene un sueño claro: ser multimillonario. Luego de un primer intento fallido como corredor de bolsa en Wall Street, decide no bajar los brazos y arrancar en una pequeña oficina. Lo que parece un trabajo sin futuro, lo hace ver que puede realizar su sueño si empieza a estafar a gente ingenua haciéndole comprar acciones de empresas pedorras. De la nada Belfort se vuelve un Robin Hood de los ingenuos, mientras su cuenta bancaria y la de sus amigos se incrementa hasta las nubes.

Pese a su extensa (quizás demasiada) duración, estamos ante la mejor película de Scorsese en años. Diría incluso desde Pandillas de Nueva York.

¿Por qué? Porque pese a que la trama va sobre estafadores, inescrupulosos y gente que derrapa constantemente, la historia también le permite al director jugar son los elementos que marcaron su filmografía: el hombre que logra su sueño pero que termina mal, la amistad entre los hombres y la mujer como la mayor tentación.

Di Caprio también es gran responsable de que esta película sea casi perfecta. Lejos de sus personajes mas serios, acá el carilindo toma elementos de su último gran personaje y los lleva al límite. Acuérdense de su Calvin Candie en Django Unchained, ahora tomen esa verborragia y multiplíquenla por mil. Totalmente desaforado, Di Caprio pasa gran parte del film drogándose y dando discursos a los gritos, mientras que en la otra mitad lo vemos con resaca y cagando gente. Seguramente no va a ganar el Oscar, pero como mínimo merece estar nominado.

Con un personaje así es fácil imaginar su ascenso y su estrepitosa caída. Y acá es cuando el factor amistad se hace presente.

Jonah Hill vuelve a demostrar que los papeles serios le quedan bien (aunque tiene unos pasos de comedia que son de lo mejor de la peli). Como suele pasar en el cine de Scorsese, los mejores amigos suelen ser los peores, porque a la larga le terminan cagando la vida al protagonista, y acá vuelve a pasar.  Atentos a la escena donde pasa esto, es de lo más bizarro que vi hace tiempo.

Los paralelismos con Buenos Muchachos son más que evidentes. De hecho a medida que veía la película iba comparando escenas mentalmente, y pese a que las historias son de mundos distintos, las semejanzas son más que obvias.

Quizás el rol de la mujer acá queda en un segundisimo plano. Y es que en Goodfellas el rol femenino cobraba una importancia poca veces vista en Scorsese, mientras que acá gran parte de la película es un florero. Tanto para la historia como para el personaje de Belfort sus dos mujeres son un adorno. Eso sí, quizás sean ellas las que terminan de asestar el golpe de gracia.

Muchos se quejaran del montaje caótico que tiene el film. Algo nada nuevo en el cine del anteojudo de NY. A lo largo de su carrera sabemos que la continuidad y los cortes y pegues de plano es algo que poco le importa. Seguir quejándose de eso a esta altura es sinónimo de que se vio poco cine de Scorsese.

La mayor contra que tiene la película es su duración. Gente poco acostumbrada a films tan largos van a salir del cine puteando, a eso hay que sumarle sus nulas escenas de acción, por lo que a quienes les moleste que se hable mucho en una peli, mejor esperen a verla en dvd.

Si, sabemos que atrás quedo la época dorada de Scorsese, y que difícilmente veamos joyas como Goodfellas, Toro Salvaje o Taxi Driver. Pero así como el mismo director está a leguas de ser lo que fue en el pasado, también está a leguas de la mayoría de los directores jóvenes actuales. Y es por esto que toda película suya nueva debe ser apreciada.



Un saludo vendiendo una lapicera.



Nota: 10



Jorge Marchisio
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