martes, 2 de septiembre de 2014

¿Y donde esta el monstruo?


Godzilla








Si este año los superhéroes pisaron fuerte en  la gran pantalla; la moda de re visionar viejos films haciendo reboots también estuvo a la orden del día. Las Tortugas Ninjas o las dos versiones de Hércules son un buen ejemplo. Hasta el rey de los monstruos tuvo su nueva aparición en el cine, y por desgracia siguió el camino de los antes citados.

Luego de salir de de la cárcel, Joe y su hijo Ford se dirigen a una planta nuclear abandonada en Janjira, donde quince años antes la esposa y madre respectivamente, murió en un accidente nuclear. En el lugar los espera una sorpresa, ya que nunca hubo un accidente, y en cambio se encuentra con la eclosión de una crisálida, de donde surge un descomunal monstruo con apariencia de insecto. Ford no sabe que su destino estará conectado con este ser, su contraparte femenina, y quien los esta siguiendo, Godzila.

Si, lo sé, la sinopsis parece complicada, redactada a los tumbos y tirada de los pelos. Pero es que viendo la película, no hay otra forma de resumirla, porque eso mismo nos pasa con el film.

No digo que este mal que exista un protagonista humano. De hecho sería bastante absurdo un film de monstruos donde estos sean los protagonistas. Pero es que viendo la peli, y el elenco, uno hubiera pensado que el prota seria el gran Bryan Cranston. ERROR, palma a los quince minutos (y acá le saque las ganas a la mitad de ver esta cosa) y quien lo releva es Aaron Johnson.

Pero este no es el único fallo de la peli, ni el peor. El imperdonable es que estamos ante una monster movie, donde no sale el monstruo principal.

Muchos de los defensores comparan este mamarracho con Tiburón, en el sentido de que el enorme escualo casi ni se lo veía en el film (no importa si es porque el robot andaba o no). Lo cual me parece un argumento bastante pedorro porque ese era un film de terror, y todos sabemos que muchas veces asusta más el sugerir que el mostrar innecesariamente.

También dirán que grandes films clásicos de los 70 y 80 con monstruos, estos apenas salían. Eso es fácil de entender si vemos las limitaciones técnicas obvias de la época. Pero en pleno 2014, con el auge de los efectos especiales, esconder a la bestia principal, o peor aún, ni mostrar los combates entre los bichos, roza lo imperdonable.

La cosa no queda ahí. Hay miles de partes absurdas y sin sentido. Pero el principal es que parece que estas enorme criaturas tienen la habilidad de disimular su presencia o no, dependiendo la conveniencia que requiere el guion.

Claro ejemplo es una secuencia donde los soldados van en un tren y pasan por un puente, y uno de los Muto (nombre que le dan a los bichos malos, o si se quiere, verdadero protagonista del film) aparece por debajo de la construcción para atacar el transporte. Lógica pura, que un insecto del tamaño de un edificio llegue sigilosamente sin despedir olor, cambiar el aire o hacer ruido…

A una película tan forzada desde lo argumental, y con tantos fallos absurdos, cuesta encontrarle alguna virtud. Irónicamente una de ellas son los diseños de los bichos.

Las pocas veces que podemos verlos en todos su esplendor, tanto los Mutos como Godzilla se notan bien trabajados. Los primeros con ese aspecto de insecto, siendo la hembra mucho más grande que el macho, como suele pasar en el reino animal de los invertebrados. Mientras que el rey de los lagartos vuelve a cobrar ese aspecto mezcla de dinosaurio con dragón tan clásica, dejando de lado la absurda imagen de lagartija antropomórfica que le dieron en el film de Emmerich.

Godzilla es una mala película en general, pifiándole en casi todo lo que propone. Para peor aún, el tema serio que se le imprimió a film (porque se quiera o no, la del 98 era medio en joda) le juega bastante en contra.

Es una pena, porque la idea de retomar al rey de los monstruos a su naturaleza original, era buena, pero cuando se cometen tantos errores, es difícil que salga algo bueno. Y lo peor es que habrá secuela.



Nota: 4



Jorge Marchisio

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